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La campana extractora es muy importante dentro de una cocina. Tenemos que ser capaces de encontrar una campana que se ajuste a todo lo que buscamos: practicidad, belleza, economía, eficacia, fiabilidad... para acercarnos lo más posible debemos plantearnos algunas dudas: ¿dónde vamos a instalar el aparato?, ¿de cuánto espacio disponemos?, ¿nuestra cocina es clásica o moderna?, etc.
Lo primero que tenemos que tener presente es la ventilación de la que disponemos en la cocina. Las campanas extractoras funcionan de dos modos: extrayendo el aire o reciclándolo. Actualmente casi todas las campanas del mercado pueden funcionar de ambas formas. Dependerá de nuestra cocina.
La forma más limpia es la primera, claro está. Con la extracción del aire, éste se aspira y se filtra, sacándolo hacia el exterior. Pero para ello debemos disponer de una salida de humos. De no ser asó, la campana puede recircular el aire o reciclarlo. El aire se aspira, se “limpia” al pasar por un filtro antigrasa y otro que absorbe los olores, y se devuelve a la cocina.
La potencia de la campana también debemos tenerla presente. A mayor potencia, mayor capacidad de absorción, claro. Pero también será mayor el gasto energético y quizás también el ruido. Debemos ajustar la potencia a nuestra cocina y “costumbres” culinarias. Una pequeña referencia es saber que en cocinas de aproximadamente 6 m2, se precisa una potencia de 700m3/h.
Observa también el motor de la campana. Es recomendable que éste sea de hierro y no de plástico. Además, es muy recomendable que el motor sea blindado. El hermetismo protege al interior del motor de grasa, suciedad o polvo que pudieran dañarlo a largo plazo.
La limpieza también es un factor a tener en cuenta. Los filtros mecánicos pueden serte útiles a la hora de tener la campana a punto de una forma sencilla, ya que éstos son extraíbles y pueden ser introducidos en el lavavajillas. Recordarte que es importante limpiar los filtros periódicamente siguiendo las indicaciones del fabricante.
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